lunes, 13 de mayo de 2013

Mi querido amor y su salvador

N1: Él iba caminando hacia su mochila; sacó una barrita; la abrió.
N2: Mi olfato me dijo que había algo dulce cerca. Volté a todos lados hasta que identifiqué de donde provenía.
Corrí hacia donde el olor se volvía más intenso, y entonces lo vi. Era una figura perfecta; me acerqué, su aroma era tan delicioso, mis ojos se iluminaron cuando lo vi. Él estaba ahí meciendose de un lado a otro...
Corrí para abrazarlo, tomarlo entre mis manos, para poder saborearlo...
Corrí y taclé a quien estaba secuestrando a mi amado, a quien lo estaba alejando de mí... Los tres caimos a la alberca, yo estaba sujetando a mi amor: el secuestrador trataba de tomarlo de nuevo... forsejeamos... mi amado se estaba ahogando.
Yo no sabía nadar así que me abracé al secuestrador y juntos alcanzamos a sujetar a mi amado antes de que tocara fondo: el secuestrador nos llevó a la superficie.
Al estar fuera de la alberca, miré al secuestrador y le dije:
- Eres mi salvador. Salvaste lo que es más importante para mí, lo más querido: salvaste la barrita de chocolate.
FIN.

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